Luego de la partida fisica de Fabián Borro, al momento de ser Presidente de FIBA, un cargo importante aunque el de peso, en esa institución, es la del Secretario General y siendo el que manejaba todo en nustro país, hay sucesos que se van dando como preguntas surgentes desde todos los ambitos del básquet argentino

Las preguntas se multiplican como rebotes en un partido desordenado:
¿Debe haber recambio dirigencial? lo que se debe respetarse en principio es la actual conducción, el fallecimiento de Borro no toda en nada la institucionalidad de CAB
¿Existen “viudas de Fabián” en el periodismo y la política deportiva?
Algunos piden salgan a escena ciertas personalidades, la pregunta es… ¿Los entrenadores de chapa, incluso aquellos jugadores de la Generación Dorada, están dispuestos a salir de su zona de comodidad y asumir un rol de conducción? y en caso de aparecer en el tablero, o sea si lo hacen, ¿serán tan certeros como lo fueron en la cancha?
Las Federaciones, que tienen el resorte para que algo realmente resorte, ¿quieren moverlo o prefieren seguir en la inercia?
El poder, como el nogal, no deja crecer nada bajo su sombra. Tras el fallecimiento de quien lo concentraba todo, la expectativa de algunos es que algo cambie. Sin embargo, la reunión del viernes próximo pasado mostró lo contrario: Pelussi sigue en lo suyo, Guerrero también, Almada igual, Tassano ídem… y Sergio Gatti aparece como figura más emergente, respaldado por una dirigencia joven que asegura que Borro dejó un camino marcado.
El rumbo, dicen, será el mismo, con otro estilo, pero el mismo al fin. Y todo apunta a que el 27 de este mes, en la reunión de presidentes de Federaciones, se buscará ratificarlo.
La pregunta que queda flotando, como una pelota que nadie se anima a tomar, es si el básquet argentino está dispuesto a cambiar de juego o si seguirá apostando a la misma estrategia, confiando en que el resultado se repita.
Porque lo que está en juego no es solo un sistema: es la posibilidad de que, bajo otra sombra, vuelva a crecer algo nuevo.

