¿Cuándo nace un pasador?

El Juego 1 de las series de reclasificación de la Liga Federal, dejó tres actuaciones de esas que suelen llamar la atención de cualquiera que repase una planilla. Tres jugadores alcanzaron el doble-doble, con producciones de alto nivel y una incidencia determinante en el desarrollo de sus respectivos encuentros.

Sin embargo, más allá de los puntos y los rebotes, hubo un dato que despertó una reflexión interesante. Que se da también a lo largo del a fase regular. Ninguno estuvo realmente cerca del triple-doble por el apartado de asistencias. Todos realizaron un aporte en la generación de juego, pero a una distancia considerable de esos registros que suelen marcar a los grandes conductores de una ofensiva.

La idea que daba vuelta en mi, salta  a la faz de una nacion de opinadores, luego de ver una información donde Diego Gerbaudo, jugando actualmente en El Salvador, en donde en un reciente encuentro dio 24 asistencias, ademáds de tomar 11 rebotes, 5 reuperos…

Y allí aparece una pregunta que siempre resulta atractiva para quienes estudian el juego: ¿en qué momento nace un asistidor? ¿Cuándo un jugador deja de pensar primero en el lanzamiento y comienza a encontrar satisfacción en el pase que termina en canasta de un compañero?

La respuesta no parece sencilla. En las etapas formativas, el jugador suele enamorarse del gol del básquet: el lanzamiento convertido. Los aplausos, los festejos y las estadísticas generalmente apuntan hacia quien anota. La asistencia, en cambio, requiere otra mirada. Exige lectura, paciencia, comprensión del juego y, muchas veces, resignar el protagonismo propio para potenciar al equipo.

Por eso, quizás el gran pasador no nace como tal. Tal vez se construye con el tiempo. A medida que entiende el juego, aprende que una canasta propia vale dos o tres puntos, pero una buena asistencia puede generar mucho más: confianza colectiva, mejores decisiones y una ofensiva más eficiente.

Hubo muy bueno ejemplos, “El Tola” Cadillac, “El Dany” Farabello, Victorinao, Montechia, Sanchez y varios más, solo tome los más cerca de Córdoba y puede que hasta se me pase alguno, pero los presente son record o muy destacados por siempre

Diego Gerbaudo

En las divisiones formativas de Chañares ya era reconocido por su conducción, lectura y capacidad para encontrar al compañero mejor ubicado.

Su talento como organizador fue tan evidente que en 2003 fue reclutado por el poderoso Real Madrid para sus categorías formativas, una situación excepcional para un jugador argentino de apenas 14 años.

En las selecciones nacionales juveniles fue uno de los armadores de referencia de su generación y en el Mundial Sub-19 de 2007 terminó como líder en asistencias del equipo argentino.

Algunos jugadores aprenden a pasar la pelota. Diego Gerbaudo creció pasándola.

Facundo Sucatzky

Es el máximo asistidor histórico de la Liga Nacional, con más de 4.000 asistencias acumuladas.

Lideró el rubro asistencias durante 10 temporadas consecutivas, algo extraordinario para una competencia con tantos grandes bases.

El 24 de noviembre de 2002, jugando para Libertad de Sunchales frente a Andino de La Rioja, estableció el récord de 19 asistencias en un partido, una marca que continúa figurando como récord histórico de la Liga Nacional.

También conserva el récord de asistencias en una final de Liga, con 14 pases gol para Independiente de General Pico en la definición de la temporada 1994/95.

Pablo Prigioni

No fue el más rápido. No fue el más alto. No fue el más explosivo. Sin embargo, terminó conduciendo equipos campeones en Europa, vistiendo la camiseta argentina durante más de una década y llegando a la NBA cuando la mayoría de los jugadores ya piensa en el retiro.

Debutó con 35 años en los New York Knicks, una anomalía para la liga más exigente del mundo. Pero quienes lo conocían sabían que no llegaba por sus piernas, sino por su cabeza.

En España perfeccionó una sociedad inolvidable con Luis Scola. El pick and roll entre ambos se convirtió en una lección permanente de lectura y sincronización. Prigioni no buscaba el pase brillante. Buscaba el pase correcto.

Marcelo Milanesio

Era un creador de ventajas. Fue el máximo asistidor del Mundial de Canadá 1994, Pero los números explican apenas una parte de la historia.

Milanesio tenía una característica que pocos bases han tenido en el básquet argentino: pasaba la pelota desde lugares donde parecía imposible hacerlo.

“Milanesio no pasaba donde estaba el compañero. Pasaba donde el compañero iba a estar. Mientras otros bases observaban la defensa, Milanesio observaba los espacios vacíos.”

Miguel Cortijo

Si Prigioni representaba la lectura y Milanesio la imaginación, Miguel Cortijo fue la elegancia convertida en pase.

Era un armador que entendía que el pase no debía lucirse; debía facilitar el juego de los demás.

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