Temporada histórica para Independiente de Oliva, logrando por primera vez el ingreso a los 𝐩𝐥𝐚𝐲𝐨𝐟𝐟 y finalizando entre los 𝟖 𝐦𝐞𝐣𝐨𝐫𝐞𝐬 equipos del país.

La historia marca que esta fue apenas su cuarta participación en la Liga Nacional. En las tres temporadas anteriores estuvo muy cerca de alcanzar la postemporada, pero siempre terminó quedándose en la puerta. Hubo partidos que parecían ganados y se escaparon sobre el cierre, además de rectas finales atravesadas con la preocupación de mirar más la zona de permanencia que la pelea de arriba.
En esta campaña recientemente finalizada habrá tiempo para balances más profundos, aunque a simple vista el saldo deportivo aparece claramente positivo. Puertas adentro del club seguramente también habrá análisis sobre el aspecto económico y todo lo que implica sostener una temporada de esta magnitud.
El plantel logró amalgamarse con un cuerpo técnico que, junto a la dirigencia, mantuvo siempre un mismo norte. Los jugadores que llevaron a Oliva a competir en niveles nacionales impensados tiempo atrás conformaron una mezcla ideal entre experiencia y juventud.
Los más experimentados corrieron como chicos, mientras que los jóvenes jugaron con la madurez de veteranos curtidos en mil batallas.
La serie contra G y E de Comodoro Rivadavia tuvo todos los condimentos de unos verdaderos cuartos de final. Cambios de impulso, cierres apretados, respuestas anímicas y un quinto juego que terminó definiendo a un semifinalista después de cinco partidos intensos y muy disputados.
El comienzo mostró a un Gimnasia sólido y dominante en el Socios Fundadores. El conjunto patagónico golpeó primero con autoridad en el Juego 1, imponiendo su experiencia y su fortaleza defensiva para quedarse con un claro 78-66. Sebastián Carrasco lideró ofensivamente a un equipo que supo controlar el ritmo y sostener ventajas importantes incluso cuando Independiente intentó reaccionar en el tercer cuarto.
Dos noches después, la historia pareció repetirse parcialmente. Independiente volvió a competir de igual a igual durante gran parte del Juego 2 e incluso se fue al descanso arriba por seis puntos. Sin embargo, el tercer cuarto cambió completamente el desarrollo. Gimnasia estampó un demoledor parcial de 30-11 que quebró el partido y dejó la sensación de que la serie podía resolverse rápido. Marcos Chacón apareció como referencia ofensiva y el “Mens sana” quedó 2-0 arriba con la tranquilidad de haber defendido la localía.
Pero cuando la serie se trasladó a Oliva apareció la mejor versión de Independiente. En un Gigante de la Ruta 9 repleto y empujado por su gente, el conjunto cordobés mostró carácter para sostenerse con vida. El Juego 3 fue una verdadera batalla emocional, cerrada hasta el último segundo. Independiente jugó con intensidad, movió bien la pelota y encontró respuestas colectivas en Vallejos, Tabárez y Rolfi para quedarse con un ajustado 78-76 que renovó completamente la ilusión.
El cuarto partido terminó consolidando la reacción cordobesa. Otra vez el marcador fue apretado, otra vez Gimnasia empujó hasta el cierre y otra vez Independiente respondió con personalidad. El equipo de Oliva llegó a sacar diez puntos de diferencia en el primer tiempo y supo resistir la remontada visitante en el complemento para igualar la serie 2-2 y forzar un quinto juego que ya tenía clima de final anticipada.
En el duelo decisivo, Gimnasia volvió a hacerse fuerte en Comodoro. El equipo de Pablo Favarel recuperó la intensidad defensiva y encontró en Marcos Chacón y Anyelo Cisneros a sus principales figuras para terminar imponiéndose 81-71. Más allá de algunos pasajes de paridad y de los intentos de reacción de Independiente, el conjunto patagónico manejó mejor los momentos clave y selló así su regreso a semifinales después de tres temporadas.
Para Independiente quedó igualmente una eliminación con sabor a crecimiento. El equipo cordobés cerró la mejor campaña de su corta historia en Liga Nacional, alcanzando por primera vez los cuartos de final y llevando al límite a uno de los equipos más sólidos de la competencia.

