“La Flor que se metió en la Liga”

El Ceibo da el salto: de la ilusión del ascenso a una Liga Argentina que ya es realidad – El Ceibo de San Francisco atraviesa uno de esos momentos que quedan marcados en la historia de un club. La “Flor Nacional” jugará por primera vez la Liga Argentina, segunda categoría del básquetbol nacional, durante la temporada 2026/2027. Lo que durante buena parte del último tiempo fue una aspiración deportiva terminó convirtiéndose en una realidad, aunque no precisamente por el camino que inicialmente había imaginado la institución.

La oportunidad apareció después de una temporada de enorme crecimiento en la Liga Federal. El equipo sanfrancisqueño llegó hasta la definición por el ascenso y quedó a las puertas de la categoría tras perder ante Mitre de Posadas en el tercer y definitivo partido. Sin embargo, la dirigencia entendió rápidamente que aquel recorrido había dejado algo más que una buena campaña: había demostrado que El Ceibo estaba en condiciones de intentar dar otro paso.

Y ese paso finalmente llegó.

La posibilidad se abrió a partir de la plaza de Colón de Santa Fe, que decidió no participar de la próxima edición de la competencia. El acuerdo permitirá que El Ceibo utilice esa plaza durante la temporada 2026/2027. No se trata, entonces, de la compra definitiva de un lugar en la categoría, sino de una cesión por una temporada.

“Estamos re contentos con esto, con el presente del club y con esta confirmación de Liga Argentina”, reconoció el presidente Facundo Ferreyra. La dirigencia había buscado llegar a esta competencia desde lo deportivo y, cuando apareció una alternativa que podía acelerar ese proceso, decidió tomarla.

“Buscamos jugar acá, por eso competimos en Liga Federal. Se dio de esta manera, la idea no era comprar una plaza y apareció esta situación ventajosa para nosotros, por eso no la dejamos pasar”, explicó Ferreyra.

La decisión encontró rápidamente respaldo puertas adentro. Dirigentes, colaboradores y gente del club entendieron que la posibilidad representaba mucho más que cambiar de categoría. Significaba poner a El Ceibo en un escenario que hasta hace poco parecía lejano.

“Todos empujaban, todos querían, todos estaban dispuestos a colaborar”, contó el presidente.

Un salto que obliga a cambiar la mirada

El entusiasmo, sin embargo, convive con una certeza: la Liga Argentina será un desafío completamente diferente.

El Ceibo tendrá que aprender a moverse en una estructura nueva, con mayores exigencias deportivas, organizativas y económicas. El propio Ferreyra lo admite sin rodeos: “Ahora nos tocará aprender en esta liga, que es mucho”.

Por eso, mientras la confirmación oficial todavía estaba en proceso, la dirigencia ya había comenzado a trabajar sobre distintas alternativas. Había que aprovechar el tiempo y, al mismo tiempo, esperar la certeza que permitiera avanzar definitivamente.

Ahora ese tiempo corre.

La intención es que el plantel comience la pretemporada el lunes, por lo que el trabajo dirigencial se concentra en cerrar las piezas que todavía faltan y adaptar la estructura del club a las exigencias de la nueva categoría.

Porque el salto no será solamente dentro de la cancha. El estadio deberá atravesar algunas adecuaciones para cumplir con los requerimientos de la Liga Argentina y la institución deberá afrontar una organización mucho más exigente.

La base que hizo posible el salto

En lo deportivo, la primera decisión fue preservar una parte importante del equipo que protagonizó la campaña en Liga Federal.

Santiago Andrione, Gabriel Rojas, Pablo Grosso y Esteban Ledesma continuarán formando parte del plantel. A ellos se suma Matteo Blengini, que tendrá condición U21 y que ya durante la última temporada había demostrado que podía ser una alternativa válida dentro de la estructura.

También tendrán continuidad jugadores surgidos de las divisiones formativas del club, entre ellos Emanuel Córdoba y Joaquín Prata, además de otros juveniles que irán incorporándose paulatinamente a los entrenamientos del plantel superior.

Ese aspecto no parece menor. En medio de un salto de categoría que naturalmente obliga a buscar jugadores con experiencia, El Ceibo pretende conservar una identidad propia y mantener abierta la puerta para los chicos que vienen creciendo dentro de la institución.

La planificación contempla cinco fichas mayores y, de acuerdo con lo expresado desde el cuerpo técnico, Pablo Grosso podrá ser utilizado como U21 oriundo, sumando una alternativa más a la estructura.

Las caras nuevas

La renovación también será necesaria. La Liga Argentina exige otro tipo de profundidad y El Ceibo ya tiene encaminadas varias incorporaciones.

Una de las principales novedades será Julián Eydallín, proveniente de San Isidro. Las conversaciones avanzaron hasta quedar prácticamente definida su llegada, en un movimiento que además le aporta un condimento especial al nuevo escenario del básquet sanfrancisqueño.

También se suma Tobías Clavero, de reciente paso por Rivadavia de Mendoza, mientras que entre los jóvenes aparece Ulises Tadeo Amaya, procedente de Belgrano de Tucumán.

Para el juego interior, la salida de Ezequiel Horen dejó un espacio importante. El interno continuará su carrera en Independiente de Oliva, institución propietaria de su pase, para afrontar la Liga Nacional.

Ante esa baja, El Ceibo analiza alternativas y una de ellas es Carlos Daniel Hurtado, interno ecuatoriano de 2,12 metros y categoría 2006, que viene de disputar la Liga Federal con Independiente de Pico.

El armado, de todos modos, todavía no está terminado. La dirigencia busca incorporar al menos una ficha más y tampoco descarta la posibilidad de sumar un extranjero. No necesariamente sería una contratación para el inicio de la temporada, pero la opción permanece abierta en función de cómo evolucione la competencia.

Entre las bajas también aparece Martín Confalonieri, quien recientemente se incorporó a Atlético Pilar para disputar la Liga Metropolitana.

Blengini sigue al frente

El salto de categoría tendrá, además, continuidad en la conducción.

Eduardo Blengini seguirá siendo el entrenador de El Ceibo, acompañado por Lautaro Oitana. El cuerpo técnico se completará con Guillermo Orellano, Febo Sosa y Aldo Manzotti.

La continuidad del grupo de trabajo representa otra decisión vinculada a la idea de no romper con todo lo construido. El Ceibo cambia de categoría, deberá incorporar jugadores y afrontar exigencias nuevas, pero pretende hacerlo sobre una estructura que ya conoce.

Ahora llegará la parte más compleja: trasladar esa identidad a una competencia de mayor nivel.

Un clásico que también hace historia

La presencia de El Ceibo en la Liga Argentina tendrá una consecuencia que excede al propio club.

Por primera vez, San Francisco tendrá a sus dos principales instituciones participando simultáneamente en la segunda categoría del básquet argentino. El Ceibo compartirá la Conferencia Norte con San Isidro y, por lo tanto, la ciudad tendrá un clásico en plena Liga Argentina.

Es un hecho inédito para el básquet sanfrancisqueño y una muestra del crecimiento que atraviesa la disciplina en la ciudad.

Para El Ceibo, además, la dimensión histórica es todavía mayor. Son 83 años de vida institucional y, por primera vez, la camiseta de la “Flor Nacional” estará en una competencia nacional de esta magnitud.

Ahora comienza otra historia.

La de aprender a vivir en una categoría nueva, armar un equipo competitivo, sostener la identidad que lo llevó hasta aquí y responder a las exigencias que aparecen detrás de una plaza en la Liga Argentina.

El Ceibo no compró un lugar para llegar hasta acá. Primero intentó conseguirlo en la cancha, estuvo a un paso y después apareció una oportunidad que decidió aceptar.

La pelota, ahora, vuelve a estar en movimiento.

Y para la “Flor Nacional”, la Liga Argentina ya no es un sueño ni una posibilidad: es el próximo capítulo de una historia que acaba de entrar en una dimensión desconocida.

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