¿Debate o protocolo?

Mientras la ACBB abre la puerta para recibir propuestas de cara a la temporada 2027, resurgen viejas preguntas sobre el verdadero impacto de esas iniciativas en la construcción de las competencias. Entre la necesidad de debatir y la sensación de que pocas veces se escucha, el desafío vuelve a estar sobre la mesa.

¿Espacio para debatir o una formalidad más?

El Consejo Directivo de la Asociación Cordobesa de Básquetbol comunicó a los clubes que tendrán plazo hasta el próximo 6 de noviembre para presentar propuestas y sugerencias de cara a la temporada 2027. Las iniciativas podrán abarcar aspectos deportivos, competitivos o administrativos y, según se informó, serán analizadas por el propio Consejo, que tendrá la última palabra sobre su eventual implementación.

La noticia, sin embargo, abre interrogantes que inevitablemente aparecen cada vez que surge una convocatoria de este tipo. ¿Cuándo fue la última vez que una sugerencia presentada por los clubes terminó convirtiéndose en una modificación concreta? ¿Qué instituciones acercaron proyectos en los últimos años? ¿Qué ocurrió con esas propuestas? Son preguntas que hoy no tienen respuestas públicas.

En los pasillos de la ACBB circula un antecedente que RadioBásquet pudo conocer: hace varias temporadas, un grupo de entrenadores elaboró y presentó un proyecto vinculado a la competencia. El documento habría sido evaluado, pero nunca prosperó. No hubo mayores explicaciones y el tema quedó archivado entre papeles y buenas intenciones.

Esa sensación también aparece al consultar informalmente a algunos entrenadores. La respuesta suele repetirse con distintas palabras: “¿Para qué vas a mandar algo si después hacen lo que quieren?”. Una frase que refleja más resignación que rebeldía, pero que expone una percepción instalada en buena parte del ambiente.

La pregunta entonces es inevitable. Si durante años existió la sensación de que las decisiones ya estaban tomadas de antemano, ¿no es justamente este el momento para hacerse escuchar? Porque cuestionar desde afuera resulta sencillo, pero participar activamente de los espacios donde se define la competencia también forma parte de las responsabilidades de quienes integran el básquet cordobés.

Por supuesto, cualquier propuesta debe analizarse con prudencia. Es lógico que los entrenadores tengan una mirada sobre el formato ideal de competencia; después de todo, son quienes trabajan diariamente en la cancha. El desafío es que esas ideas respondan a una visión integral del desarrollo del básquet y no a las necesidades coyunturales de una institución determinada.

ACOTEBA sigue vigente o solo fueron un par de reuniones para fotos y colecta?

En ese contexto, hay un aspecto que parece difícil de discutir: el sistema de sumatoria de puntos de categorías formativas. Desde su implementación, allá por 1993, se transformó en una herramienta fundamental para proteger el desarrollo de base.

La experiencia demuestra que cuando el foco se coloca exclusivamente sobre la Primera División, las divisiones inferiores terminan perdiendo protagonismo. Y cuando las formativas retroceden, el futuro del básquet también lo hace. La sumatoria obliga a los clubes a trabajar todo el recorrido del jugador, desde las categorías menores hasta los niveles superiores, evitando que el proyecto deportivo se sostenga únicamente sobre el resultado del equipo principal.

Se puede debatir la inclusión o no de determinadas categorías, ajustar puntajes o revisar criterios de evaluación. Todo sistema es perfectible. Pero el concepto central parece innegociable: el eje de la competencia debe seguir estando en el desarrollo integral de las formativas.

Porque en definitiva, la Primera gana partidos. Las divisiones inferiores garantizan que el básquet siga teniendo jugadores para disputarlos mañana.

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